jueves, 20 de diciembre de 2012

Metas - Que se Vean

Mucha literatura pone énfasis en la definición de metas, pero no toda abunda en aspectos críticos de cómo formularlas. Uno de esos es el de que las metas sean “visualizables” para que la mente las fije más fácilmente y las interiorice con fuerza.



La característica fundamental de una meta es la capacidad de brindarnos dirección. Un rumbo concreto hacia el cual apuntar nuestras acciones.

El mayor problema con el tema de las metas se presenta con aquellas que están mal formuladas. Hacerse las preguntas correctas; identificar cosas verdaderamente importantes; proponerse cosas realistas. Hay varios aspectos a tener cuenta en lo referente a lo que debe contener una meta.

Por ejemplo, podemos usar la la tradicional y no poco conocida regla mnemotécnica “SMART”. Usando esta regla, un objetivo debe ser:

Specific
Measurable
Achievable
Relevant
Time Based

Me atrevo a recomendar un ejercicio adicional muy sano para la definición de objetivos. Qué estos sean “visualizables”.

En su libro “Metas”, Brian Tracy tiene todo un capítulo dedicado a la visualización. Y con mucha razón afirma:

“La característica más común de los líderes a todos los niveles a través de todos los tiempos, es “la visión”.

Cuando soy capaz de imaginar el objetivo como si lo hubiera concretado, tengo una imagen que me sirve de guía. Es un elemento muy poderoso que favorece la toma de decisión en los procesos intermedios. Si fui capaz de darle forma mental a mi objetivo, podré actuar con más rapidez y decisión ante los cambios de rumbo que me imponga la realidad para volverlos a su cauce.

Dentro del método SMART este punto se refiere al primer punto “Specific”. Entiendo perfectamente que sea más genérico hablar de un objetivo específico que de uno visualizable. A veces cuesta cierto esfuerzo “ver” el resultado. Pero para ser honesto, las más de las veces es posible imaginar un elemento concreto y/o palpable de cuál es el resultado que estamos buscando.

La imaginación humana es una herramienta muy poderosa. Incluso para resolver temas relacionados con la memorización de palabras absolutamente abstractas hay técnicas que recomiendan el uso de la visualización. Cuánto más loca sea la imagen más sencilla será su retención por parte de nuestro cerebro. Una retención superior dará más fuerza al objetivo y una clara idea del objetivo a obtener.

En aras de obtener una imagen nítida de nuestro objetivo, hay una pregunta sencilla que nos puede simplificar la tarea.

¿Cuál sería el producto “entregable” que representaría haber alcanzado mi meta?

Podemos estar hablando de un documento escrito, una presentación, un archivo, un plano, un diseño, etc. Cuanto más concreto mejor. Cualquier cosa que pueda ser visualizable y tangible ayuda a convertir en más específica y definida cualquier meta.

No estamos hablando de un ejercicio necesariamente sencillo. Significa tener la habilidad de dar forma mentalmente a un futuro que puede o no ser conocido. Pero es un esfuerzo que vale la pena. Sólo el hecho de dedicarle tiempo a ésta “creación” mental puede generar un impulso determinante capaz de llevarnos directo a nuestro objetivo. Y cuanto más deseable sea ese objetivo, si somos capaces de verlo en nuestra mente, con más fuerza nos abocaremos a su alcance.




  

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