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Balance-Hora de Recargar las Pilas

Así como el problema del granjero que mató a su gallina de los huevos de oro, tu cuerpo y tu mente son tus herramientas más importantes, y debes mantenerlas en forma. De vez en cuando debes "recargar las pilas"...


Ambos tienen que estar afinados para que puedas usarlos cuando más los necesites. El manejo de los tiempos de reposición de energía es fundamental para mejorar tu vida productiva.

Por mucho que te esfuerces trabajando más y cada vez más duro, al final del día, tarde o temprano agotarás tu reserva de energías. Si no prestas atención y no te organizas adecuadamente, te encontrarás con que para hacer todo lo que “supuestamente deberías” no te alcanzan ni siquiera las 24 horas del día, aún suponiendo que pudieras usarlas a pleno.

No pierdas de vista que no puedes trabajar las 24 horas. Al menos no podrás mantener ese ritmo en forma sostenida. 


Tu cuerpo, la principal herramienta con la que cuentas, requiere tiempo para dormir, tiempo hacer tus necesidades biológicas, y mal que le pese a nuestros buenos amigos “adictos al trabajo”, tiempo para el esparcimiento.

¡Pero qué mala jugada nos ha pasado la madre naturaleza!


Como bien decía Aristóteles“la única verdad es la realidad”. En cualquier oficio las herramientas deben ser cuidadas, mantenidas, y adecuadamente utilizadas para obtener el máximo rendimiento de ellas.



Sin entrar en discusiones filosóficas del tipo “yo trabajo para vivir, no vivo para trabajar” y otras por el estilo, te darás  cuenta que aún situándote en la postura de aquel cuyas metas personales no van más allá de su actividad profesional, si éste quiere realmente obtener el máximo rendimiento de sus capacidades no podrá ignorar de ninguna manera las condiciones que su cuerpo y mente le imponen por mera naturaleza.

Deberá por lo tanto encontrar y poner en práctica el dormir la cantidad de horas adecuada; apartar su mente aunque sea de tanto en tanto de un mismo tema; hacer una cantidad mínima de ejercicio físico y porqué no mental.

El tiempo dedicado a tus seres queridos merece un punto aparte. Desde mi punto de vista es muy difícil que un individuo alcance el éxito profesional si no es capaz también de llevar adelante una vida personal satisfactoria.

Ser supuestamente exitoso en el campo profesional y un desastre en la vida personal, para mi particular manera de ver el mundo es un completo fracaso. Un fracaso hecho y derecho. Para mí el éxito consiste en alcanzar mis metas. Y me esfuerzo a diario por mantener un sano equilibrio entre metas profesionales y personales.

Desde ya que esto parte de los siempre individuales y subjetivos valores. Pero si te faltan metas personales esto es un síntoma de estar ante un desequilibrio, el cual nunca es buen consejero.

Dedicar el tiempo necesario a los afectos, tanto familia como amigos; cultivarse espiritual, física e intelectualmente; conocer actividades ajenas a nuestra profesión; ampliar horizontes; viajar; cuidar la salud; dormir las horas necesarias son sólo algunos aspectos relevantes de una vida plena que tu “envase” requiere para mantenerse en un sano equilibrio.

Cada vez que dediques tiempo a cualquiera de estas actividades estarás recargando un poco tu reserva de energías. Como se suele decir, “estas recargando las pilas”. Recuperando fuerzas y liberando a su vez las tensiones. Es increíble como el simple hecho de apartarte (realmente) de lo que estás haciendo provoca un refresco mental que muchas veces destraba la solución a un problema.

A mí me recargan poderosamente las pilas la sonrisa de mis seres queridos, o una buena cena entre amigos. También el leer un buen libro en vacaciones sentado a orillas del mar produce un efecto balsámico en mi de por sí elevado nivel de stress. Viajar de vez en cuando, aún por negocios, me abre la cabeza y me saca de mi rutina. Una buena película, me quita por completo de mis preocupaciones y me permite meterme aunque sea por un rato en una trama diferente a la mía.

Por supuesto, al igual que todo lo relacionado con la organización y productividad personal, se trata de un arte más que de una ciencia. Cada caso es un mundo, y lo que a uno lo distrae a otro sencillamente lo tensa. Lo importante es que prestes atención al funcionamiento de tu cuerpo y mente; que aprendas la mejor manera de sacarles provecho y les des todo lo necesario para desarrollarse en plenitud.



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