jueves, 17 de octubre de 2013

Rincón del Lector-¿Quién se ha llevado mi queso?

¿Te enfrentas a un cambio inesperado en tu vida y no sabes cómo enfrentarlo?  “¿Quien se ha llevado mi queso?” de Spencer Johnson es un estupendo texto para que entiendas las alternativas que tienes para  enfrentar la situación.



Este libro tiene un lugar privilegiado en mi biblioteca personal y en mi corazón. Permítanme comenzar este rincón del lector retrocediendo un poco en el tiempo…


Un poco de historia

Mi acercamiento a este excelente relato comienza a mediados de 2001, cuando trabajando para la filial regional de una empresa norteamericana me encontraba en una convención de ventas en Chicago. El Vicepresidente de la división de productos, enfrentado a un auditorio preocupado por un declinante escenario de ventas, hizo uno de esos típicos discursos motivacionales en el cual nos instaba a buscar alternativas para revertir la situación. Y de repente preguntó:

¿Alguno de ustedes ha leído 
“Quién se ha llevado mi queso?”.

Por supuesto algunos levantaron la mano y otros pobres curiosos, entre los que por supuesto se encontraba un servidor, empezamos a preguntar de qué se trataba el asunto. 



Mi jefe de entonces me escuchó y me dijo: “Léelo. Es excelente” . Bueno, ya saben, no necesitaba mucho más para encontrar la primera excusa para pasar por una de esas estupendas librerías en las que uno disfruta pasar horas y horas y encontrarlo.

Seis meses después, sólo quedábamos dos personas de un grupo comercial de seis, cuando el departamento de RRHH de la empresa nos comunicaba que nuestra división se cerraba en la Argentina y el control de la región Cono Sur pasaba a Miami.

El momento además era particularmente complicado. No sólo se desintegró la unidad de negocio a la que había dedicado varios años de mi carrera, sino que me quedaba sin trabajo en un país devastado económicamente con una familia al hombro que ya incluía dos hermosas niñas, una de cuatro años y una bebé de apenas dos meses. Y la perspectiva de conseguir trabajo en lo mío, el sector de telecomunicaciones, era sencillamente bajísima con pésimas perspectivas para los siguientes años. Estábamos en medio de la famosa crisis de las “puntocom”.

Recuerdo haber comentado con mis amigos que la situación se parecía mucho a La Tormenta Perfecta, en referencia a la película que protagonizaban George Clooney, Mark Wahlberg y Diane Lane, dirigidos  por Wolfgang Petersen allá por el año 2000.


De lo que trata el libro

¿Quién se ha llevado mi queso? relata las andanzas de unos simpáticos personajes, un par de ratones y un par de liliputienses, que de golpe enfrentan una situación de cambio que impacta fuertemente sus vidas. Pero lo más importante, y a su vez hilo conductor del libro, es que trata de las actitudes de cada uno de los protagonistas ante esa nueva situación.

La historia se desarrolla en un laberinto y el cambio es la “repentina” desaparición de la ración de queso, vital para la subsistencia. Cada uno de los personajes reacciona de una manera diferente, y sus actitudes terminan siendo las que determinan en buena medida los resultados que obtienen.

Es un relato muy inspirador con el que más de uno puede sentirse identificado. Lo destacable son las enseñanzas que deja desde lo actitudinal. Sobre nuestras reacciones a los cambios, y sobre las consecuencias de éstas en nuestros resultados.

En qué me ayudó

¿Quién se ha llevado mi queso? fue una referencia muy importante para mí en esa “Tormenta Perfecta en la que estaba metido. No porque el libro tenga la solución al problema, sino porque nos muestra cómo poner poner la actitud en la sintonía correcta, por así decirlo.

En épocas de cambio, y especialmente esas de cambios traumáticos, la actitud correcta lo es todo. En mi caso particular, que por supuesto no era el único ni el peor en esos tiempos turbulentos, salir del problema económico no era sencillo. Pero una vez metido en el problema sólo restaba arremangarse y salir a la palestra. De nada servía lamentarse por lo perdido o esperar que alguna mano mágica resolviera mi problema.

Quince meses más tarde retorné al mercado laboral por donde encontré un resquicio. Y un año después volví a “mi” mercado, donde pude de a poco recuperar terreno.

Lo que me enseñó este libro es a no quedarme quieto. A seguir moviéndome aún conviviendo con la durísima sensación de no saber por dónde encontrar la salida pero con la convicción de que si existía una ésta iba a surgir con mucha más probabilidad como resultado de mis acciones futuras más que como consecuencia de factores externos completamente alejados de mi control. 

Conclusión

Es un libro corto, que se lee con muchísima facilidad y rapidez. Realmente vale la pena dedicarle el poco tiempo que demanda porque es increíblemente eficiente. Deja mucho con muy poca dedicación en tiempo y esfuerzo.

Si pasas por un cambio relevante en este momento, te sirve para tener en claro cómo actuar.  
Si no, te servirá para que estés atento y preparado… 

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