Ir al contenido principal

Carga esa bendita batería

¿Recuerdas la última vez que te quedaste sin celular porque la batería se agotó?¿O sin tu notebook o tu tablet? Mantén cargada la batería de tu dispositivo si no quieres quedar en la estacada en el peor momento…



¿Cuántas veces nos encontramos en la situación de estar por hacer una llamada con nuestro teléfono móvil y encontrarnos que no tenemos batería? Frustrante ¿no? Por supuesto casi siempre hay alguien a mano que nos salva prestándonos una línea.

¿Y no les ha pasado intentar sentarse a trabajar en un bar para ganar tiempo con su notebook y como no tenían batería suficiente empezar a buscar por todo el lugar dónde había un tomacorriente? ¿Y sano?

Muchísimas veces. Más de las que se justifican. Por supuesto estoy hablando para aquellas personas que realmente dependen de sus dispositivos portátiles para las actividades cotidianas. Organizar adecuadamente nuestra movilidad puede afectar significativamente tanto nuestra vida personal como la profesional.

Así que en este solemne acto les comparto mi


Regla de Oro

Si estás delante de un tomacorriente:

“CARGA LA BATERIA”



¿Pero por qué tanta paranoia?


Sé que uno puede parecer un poco exagerado sacando el cargador de batería cada vez que encuentra un tomacorriente, y por supuesto se pueden tener hábitos que mantengan la situación bajo control. La pauta sigue siendo válida, y cada uno sabrá hasta qué extremo llevarla de acuerdo a su caso particular.

Como habrán leído en muchas de mis notas soy un fiel creyente de la secta de un tal Murphy. Sí, ese que dice que si algo puede salir mal “va a salir mal”. Y soy uno de sus seguidores más fanáticos. Si  señor!

Es incontable la cantidad de veces en las que las cosas fallan en los momentos menos convenientes. Y por supuesto, de acuerdo a la Ley de Murphy, el teléfono celular se quedará sin batería en el momento justo en que ibas a hacer una llamada muy pero MUY importante. 

O te quedarás sin energía en tu notebook cuando tienes que enviar “para ayer” un reporte a un cliente que está desesperado por recibirlo y te agarró en la calle, no en tu oficina. Todavía no me ha pasado ver el ícono de batería baja en el iPad, pero por supuesto algún día va a ocurrir.

Y por supuesto, como “casi” nunca pasan esas cosas uno se confía. Como bien dicen, “la confianza mata al hombre…”

El problema es que cuando esas cosas pasan tienen la mala costumbre de pasar en los momentos más inconvenientes, cuando las consecuencias de su ocurrencia son más graves.

Ahora bien, así como soy un ciego creyente en la Ley de Murphy, también sostengo el siguiente criterio básico:

“No te preocupes por lo que no puedes controlar,
 pero ocúpate con decisión de aquello que sí está en tus manos”.

La carga de las baterías está casi siempre en nuestras manos. Si en algún momento estuvimos cerca de un tomacorriente y no recargamos la batería, tuvimos la oportunidad de que el dispositivo funcionara cuando estábamos lejos y la desaprovechamos. Es uno de esos casos en los cuáles "Importante a tiempo desactiva urgente".


Para tener en cuenta

Dado que estamos hablando de las baterías, es bueno mencionar un par de aspectos importantes de éstas.


  • Tecnología: Tal vez los memoriosos recuerden que hace algunos años se recomendaba de vez en cuando descargar completamente la batería para hacerle luego un ciclo completo de carga. Eso fue hasta la época del predominio de unidades de tipo Niquel-Metal (Ni-MH). 

    La razón para esto es que toda batería tiene un efecto memoria, también conocido como “histéresis”, que reduce la efectividad de la carga si no se hace un ciclo completo de la misma con la batería completamente en cero. No hacerlo lleva no sólo a tener menos energía acumulada sino a un progresivo deterioro de la vida útil de la batería.

    En la actualidad este problema está bastante superado. Las baterías actuales son de una tecnología conocida como “Litio-Ion” (Li-Ion). Y La gran ventaja de éstas es no sólo su mayor duración sino también que su efecto memoria es despreciable a los efectos prácticos. Uno puede despreocuparse por las veces que se ponga la batería a descargar.

  
  • Duración:  Relacionado con el punto anterior, la otra gran ventaja de la tecnología actual de baterías es que éstas duran bastante más. La suba del barril de petróleo durante estos últimos años, donde llegó a superar los 100 U$S, aceleró la industria de acumuladores a tal nivel que se mejoraron sustancialmente los tiempos de duración. Si no pregúntenle a fabricantes como Tesla Motors como es que ha sido posible llegar a comercializar un auto completamente eléctrico.

    Lo real y tangible para el común de los mortales (esos que no podemos pagarnos el costo actual de un auto 100% eléctrico) es que nuestras computadoras y dispositivos móviles por un lado requieren menos tiempo conectados a sus cargadores de batería y por el otro tienen una mayor autonomía en horas de uso.

    Poniendo todas esas ventajas en una bolsa, nos encontramos hoy en día con smartphones, tablets y notebooks que apenas requieren unas pocas horas conectadas para alcanzar su máxima carga y que duran largas jornadas de trabajo. Antes, pensar en estar más de dos horas usando la computadora sin tenerla conectada a la electricidad era una ilusión. Hoy la máquina portátil más reciente que dispongo me otorga 4 horas de autonomía. Sólo en los vuelos más largos hacia Europa o Estados Unidos tengo que cuidar como administro su uso.


La duración también tiene algunos trucos para aprovecharla al máximo. El cómo configures y uses tus dispositivos también impacta en cuánto duran sus baterías. Pero ese ya es tema para otra ocasión.


En Resumen

Si tienes un dispositivo móvil o portátil y quieres asegurarte de tener la flexibilidad de poder usarlo cuando más lo necesitas, tómate el hábito y la disciplina de mantener la batería siempre cargada al máximo. Todas las noches, conéctalo tu dispositivo al cargador de batería "sin excepción". Si estás en la oficina, mantenlo también conectado siempre que la situación lo permita. Y si estás en un bar y tienes un tomacorriente a mano, ni lo dudes. Siempre está la posibilidad de necesitarlo y debes poder contar con él.


  

Enlaces Relacionados 



Comentarios

Los más leídos

Duro con el problema, suave con las personas

Solemos olvidarnos que negociamos todo el tiempo. Cada una de esas interacciones en las cuales se te pide algo o tú exiges algún resultado son como “momentos de la verdad” ... Es en esos momentos donde se define por un lado el curso de lo que estás haciendo y por el otro el clima interpersonal cotidiano en que te estarás desenvolviendo. A Negociar... La negociación es un proceso en el cual dos o más interlocutores intentan alcanzar un acuerdo que satisfaga sus intereses y en el que cualquiera de las partes tiene la posibilidad de "decir que no" . En los ámbitos cotidianos como el trabajo o el hogar es común olvidarse lo importantes que son las habilidades de negociación, especialmente si no se trata de una de esos casos en que son planificadas como indican los buenos manuales:    escuchando con atención   para entender los intereses de la otra parte,  comunicando los propios y ofreciendo alternativas de mutuo beneficio. Lo que no suele ocurri

¿Agenda Electrónica o en Papel?

¿No sabes si invertir en una agenda electrónica o seguir con la de papel? Hay ventajas y desventajas en ambos casos... La Raíz del Problema Cuando uno trata de ver cómo se organiza, ésta decisión suele terminar influenciada por cuestiones económicas y hasta generacionales que van desde la más sencilla que es trabajar sobre papel, hasta las más elaboradas y costosas como un Microsoft Outlook sincronizado con un Smartphone y hasta con una Tablet. Como regla general, soy partidario de inclinarse por “ aquello que funcione ”. Y punto! Desde el estricto punto de vista de nuestra organización personal, si una simple agenda en papel resuelve el problema, no parece razonable gastar nuestro valioso dinero en un artefacto que encima hay que aprender a usar. El conflicto viene cuando algo produce un cambio y nuestra forma de organizarnos se empieza a estrellar contra una nueva realidad. Cuando lo que hacemos deja de funcionar hay que  adaptarse,  y a veces esto nos lleva a

¿Puede ser Urgente pero No Importante?

La decisión de ejecutar o no una determinada tarea requiere que meditemos aunque sea de manera muy rápida sobre la conveniencia o no de hacerla. Sus niveles de urgencia e importancia son variables que podemos usar para realizar la elección. Ahora, si algo es urgente, ¿puede no ser importante? De las técnicas para discriminar aquello que nos conviene hacer, una de las más reconocidas es la de asignar prioridades  a cada una de las tareas y luego empezar por las más importantes siguiendo hacia las que lo son menos. Algunas Maneras de Priorizar He visto muchas formas de hacer esto, desde una asignación básica por “Alta/Media/Baja” (o 1/2/3), pasando por un incremento moderado de las prioridades por ejemplo hasta cinco (las antiguas agendas Palm permitían hacer esto), hasta listados con prioridades ilimitadas, donde uno ordena un listado asignando un número de prioridad a cada tarea en forma correlativa. Este último, con un modelo de listado de tareas de tipo GTD que crece expon

Este Blog Tiene una Licencia Creative Commons

Uso de Cookies - Notificación

ComoMeOrganizo.com utiliza tecnología de cookies para analizar la navegación de usuarios con fines exclusivamente estadísticos y sin involucrar ninguna información relacionada con datos de identidad. Dicho servicio es provisto por Google Inc. y puede ser deshabilitado a través de las opciones de configuración disponibles en el navegador.