miércoles, 30 de noviembre de 2011

Flexibilidad es el nombre del juego

Uno de los atributos más importantes que debes pedirle a tu sistema de organización es que sea “Flexible” para que sea capaz de adaptarse a los constantes cambios que la realidad te presentará a diario.



En un artículo anterior, titulado 



mencionábamos a la flexibilidad como algo importante a pedirle a nuestro sistema de organización.

Recordando la definición del diccionario:

Flexible: que es susceptible de cambios o variaciones
según las circunstancias o necesidades.

“Adapt or die” (adáptate o muere) es la máxima del darwinismo. Cualquier especie que no pueda adaptarse a su medio ambiente morirá y aquellas que sí lo hagan sobrevivirán. De esa manera la evolución ha ido marcando a lo largo de millones de años la existencia de la vida en la tierra. Es un mecanismo duro sin dudas, pero muy eficaz para crear especies complejas que resistan las enormes fuerzas del universo.

De la misma manera, tu sistema de organización, expuesto a constantes cambios, deberá adaptarse a la realidad que se le presente. Si no logra pasar la prueba, deberás adaptar el sistema o “eliminarlo” por otro que sí lo haga. 




Crudo como suena, es la más pura verdad. Si tu clientes (internos y externos) no están satisfechos, elegirán a alguien que los sirva mejor. Poner como excusa a tu sistema de organización no te será nunca de ninguna ayuda.

Así como quien diseña un edificio elevado debe pensar en cimientos fuertes, debe dotarlo a su vez de cierta flexibilidad para que los vientos no lo quiebren. Que sea capaz de soportar un cierto acompañamiento a la fuerza de ese viento, “sin perder el rumbo hacia las alturas”. Todo arquitecto sabe que si no lo hace, su edificio no resistirá el paso del tiempo, porque tarde o temprano soplarán los vientos (del cambio) y podrían desmoronarlo. Especialmente cuando se llega a las grandes alturas.

Quisiera remarcar aquí que “Flexibilidad” no significa que puedas hacer cualquier desarreglo. En el ejemplo del edificio, los cimientos deben mantenerse en su lugar así como las columnas y vigas deben mantener sus anclajes porque si las estructuras básicas que dan forma al edificio se desdibujan, el edificio tampoco resistirá mucho tiempo.

Ser flexible en el sentido que queremos darle aquí a la palabra significa que a la vez que creas un sistema de organización lo suficientemente robusto es imperioso que también sea “adaptable” a una realidad siempre cambiante. Así es como podrás incrementar dramáticamente tu capacidad de hacer en el día a día, con la suficiente habilidad para tratar los cambios cotidianos sin perder tu rumbo.

Los cimientos de este "edificio" serán tus hábitos y las columnas y vigas serán las herramientas que utilices para administrar tu  quehacer cotidiano: la agenda, el cuaderno de notas, la lista de tareas, la lista de contactos, algún software que te ayude a trabajar. Tus hábitos deberán ser lo suficientemente sólidos para sostener el edificio, mientras que tus herramientas deberán ser lo suficientemente flexibles para adaptarse a los constantes cambios que te presente la realidad a la que estés expuesto.

En Resumen

"Flexibilidad es el nombre del juego", porque lo único constante es el cambio. Si no te adaptas a  éste con un sistema de organización que además de confiable y eficaz sea lo suficientemente flexible sólo sufrirás stress y tu rumbo se perderá sin permitirte alcanzar tus más preciadas metas y objetivos.



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