sábado, 2 de mayo de 2015

La agenda siempre a mano

¿Tienes una agenda y no logras habituarte a usarla? ¿La usas pero no siempre te da resultado? Primera sugerencia: La agenda debes tenerla “siempre a mano”…  

Muchas veces escucharás a gente que se queja de no habituarse a usar la agenda, sin importar si hablamos de una agenda de papel o de una agenda electrónica. Sencillamente no lo logran. Te dicen que les resulta incómodo o que lo intentan pero no logran sacarle el beneficio. Incluso aún cuando empiezan a percibir que tienen que usarla, lo hacen de manera inconstante y siguen fallando una y otra vez en sus compromisos. Los propios y los ajenos.


La gente exitosa usa agenda personal


Si tienes un problema de organización personal, y por obvia consecuencia se ve comprometida tu productividad, para cambiar debes empezar a tomar el toro por las astas. 

Empieza por el meollo de la cuestión, y éste es

La Agenda Personal


Mira a cualquier persona muy ocupada y exitosa que tengas a mano. Indefectiblemente verás que utiliza algún tipo de agenda para organizarse. Y si no la lleva personalmente tiene un asistente que se asegura que exista una y que esté siempre al día. Créeme. No falla. Todos tienen una. La que sea.


Pero la agenda por sí misma no resuelve todos los problemas de organización personal. Además de saber usarla, lo cual ya de por sí es todo un tema, es crítico mantener una férrea disciplina tanto para cargarle la información como para revisarla. Y para poder hacer eso, hay un punto que parece obvio pero que muchos no tienen en cuenta…


Regla Nro 1: La agenda personal “debe estar siempre a mano”


La agenda es "el centro neurálgico de tu organización personal". Como obvia consecuencia lógica, “es indispensable que la tengas siempre disponible”. No tenerla encima es invitar al caos a introducirse en tu vida por la ventana. No sirve de nada tener una herramienta poderosa para organizarse si cuando la necesitas no la tienes disponible.

Tener la agenda encima tiene que convertirse en un hábito en tu vida. No puedes salir a ningún lado sin ella. De esta manera, cada vez que acuerdes una cita, tendrás donde anotarla. Y podrás asegurarte entonces que la información estará disponible para que la revises con la anticipación que necesites para ordenar todas las cosas relacionadas con esa cita, o con otros compromisos que pudieran colisionar en el mismo período de tiempo.
  
De la misma forma, si necesitas anotarte una tarea para hacer, te asegurarás de escribirla para que no se te olvide hacerla cuando corresponda o decidas hacerla. Pero si no la anotas, o lo haces en cualquier lado, siempre corres el riesgo de que quede en un limbo del cual puede ser difícil recuperarla.

Ejemplos de la vida cotidiana


Incorporar el hábito de tener la agenda siempre a mano tiene seguramente una relación que tendrás que considerar con tu forma de ser y que obviamente te llevará un tiempo para encontrar la mejor opción para tí.

Por ejemplo, las mujeres tienen la ventaja de poder llevarla en su cartera. Para agendas grandes esto es una ventaja. Para los hombres esto es igualmente sencillo si siempre portan un maletín o una mochila.

Pero si el hombre no porta un maletín o mochila, en ese caso se ve forzado a elegir un modelo pequeño para facilitar el llevar la agenda en un bolsillo por ejemplo.

La agenda electrónica en el teléfono celular, especialmente en un moderno smartphone, facilita el hecho de tenerla siempre encima. Con una ventaja adicional en un aspecto que la agenda de papel no puede resolver: se pueden tener las alarmas en el mismo dispositivo.

Como contra, la agenda electrónica no tiene la facilidad de introducción de la información que posee la de papel. Sin dudas, la escritura es más rápida a mano que a través del teclado de un Smartphone. Además la agenda de papel permite “introducir papeles”, algo muy práctico cuando se usa como auxiliar el taco de papeles.

En resumen


Si quieres poner tu organización y productividad personal en caja, asegúrate de usar una agenda, elige una que puedas tener siempre a mano y forma el hábito de asegurar que “esté” siempre disponible. De esa manera podrás apuntar todos tus compromisos, y así realmente tendrás la información crítica que necesites cuando la busques.

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